En los ojos de los muertos
En los ojos abiertos de los muertos ¡qué fulgor extrano, qué humedad ligera! Tapiz de aire en la pupila inmóvil, velo de sombra, luz tierna. En los ojos de los amantes muertos el amor vela. Los ojos son como una puerta infranqueable, codiciada, entreabierta. ¿Por qué la muerte prolonga a los amantes, los encierra en un mutismo como de tierra? ¿Que es el misterio de esa luz que llora en el agua del ojo, en esa enferma superficie de vidrio que tiembla? Angeles custodios les recogen la cabeza. Murieron en su mirada, murieron de sus propias venas. Los ojos parecen piedras dejadas en el rostro por una mano ciega. El misterio los lleva. ¡Qué magia, que dulzura en el sarcofago de aire que los encierra!
Todos los Derechos Reservados, Quid, Comunidad Virtual. Cuernavaca, Morelos, México. 2001.