El Coronel no tiene quien le escriba
Director: Arturo
Ripstein
Productor: Jorge Sánchez
Nacionalidad: M/E/F-1999
Intérpretes: Marisa Paredes, Fernando Luján, Salma Hayek,
Patricia Reyes Spíndola
Guión: Paz Alicia Garciadiego, a partir de la novela de
Gabriel García Márquez
Fotografía: Guillermo Granillo
Música: David Mansfield
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El coronel no
tiene quien le escriba no es la primera colaboración entre el
escritor colombiano Gabriel García Márquez, premio Nobel de
Literatura, y el cineasta mexicano Arturo Ripstein, Concha de Oro
en el Festival de San Sebastián. Ya en 1965, la primera
película del realizador azteca,
Tiempo de morir, se basaba en un
argumento escrito ex profeso por el autor de Cien años de
soledad.
Historia de soledad, decadencia y muerte, muy lograda en lo tocante a la creación de atmósferas y no tanto en lo que respecta a cuestiones de ritmo, que empantanan el austero relato en la siempre enojosa lentitud.
Sabido es que entre la gran literatura y el buen cine se yergue una barrera de convencionalismos que ha llevado a las adaptaciones de obras maestras por pésimos derroteros. No es éste el caso, ya que Ripstein logra captar buena parte de las intenciones de la fuente original. Sin embargo, creemos que la fantasía mágica, el monólogo interior, el mito del eterno retorno, han escapado a los designios de su director y de la guionista Paz Alicia Garciadiego.
La tragedia de ese mísero pero digno coronel, a la espera de una pensión que nunca llega, está captada a base de largos planos-secuencia que, en ocasiones, resultan un tanto forzados. Magníficas interpretaciones, eso sí, de Fernando Luján y Marisa Paredes, alrededor de cuya expresiva apariencia el realizador elabora un auténtico recital de cine intimista, interrogando con la cámara todo el desamparo y el patetismo de los personajes.
Todos los Derechos Reservados, Quid, Comunidad Virtual. Cuernavaca, Morelos, México. 2001.